
Acabamos de celebrar la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús. El Viernes Santo se nos revela el gran amor de Dios en su Hijo, que dio su vida para la salvación de todos los hombres. Al conmemorar la muerte de Cristo se experimentó dolor y tristeza, pero al mismo tiempo que vemos al crucificado también vemos a aquél quien vencerá la muerte y resucitará. Cristo crucificado, es el siervo doliente que ha soportado el peso de todas nuestras rebeldías y que, sin embargo, lo ha hecho por amor y por nuestra salvación.



