
José era uno de los hijos más pequeños de Jacob. Tenía muchos sueños y le gustaba contarlos. Un día les contó uno a sus hermanos: «Estábamos en el campo atando espigas. Las mías se mantenían derechas, mientras que las vuestras se inclinaban ante las mías».
Sus hermanos, pensando que José quería ser el jefe y mandarles, le tomaron manía.
«Ayúdame a no tener manía a nadie».





