Marcos 6, 30-34. Sábado de la 4.ª semana del Tiempo Ordinario. Las almas necesitadas de Dios, le buscan para que les dé lo que más necesitan: amor.
Reflexión
El verdadero pastor es aquél que da su vida por las ovejas, las cuida aunque vea venir al lobo que las mata y dispersa. Los demás, los mercenarios, quienes no son pastores cuando ven venir al lobo abandonan a las ovejas para salvar su pellejo.
Cristo es el Buen Pastor. Él da su vida por las ovejas en todo momento, también cuando no le queda ya tiempo ni para comer. Allí está Él, buscando un tiempo para descansar en compañía de sus discípulos, pero las almas necesitadas de Dios, le buscan para que les dé lo que más necesitan: AMOR.
Es como el padre que después de una jornada cansada y agotadora, regresa a casa con el único deseo de descansar. Pero no tiene en cuenta que allí están los chiquillos que le esperan para jugar un poco antes de irse a la cama. Al ver que sus hijos le piden algo que humanamente le es ya imposible, saca sus últimas fuerzas para seguir jugando y haciendo felices a sus hijitos, dándoles lo mejor de sí, aunque su cuerpo esté deshecho.
No importan las dificultades para el que ama. Si ama de verdad entonces todo queda en segundo plano, lo primero es la felicidad de aquellos a quienes ama. Así es Cristo con nosotros.
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